La respiración y las emociones
Exploramos la respiración como herramienta que sirve no sólo para suministrar el oxígeno que las células necesitan para poder asimilar los nutrientes y evacuar los gases de combustión. Además, la respiración puede servir para conocernos, para explorar las formas del cuerpo y los contenidos emocionales y mentales que transcurren o retenidos. Podemos utilizarlos para mejorar nuestra capacidad de responder a los retos que la vida nos propone y para canalizar el flujo de los procesos emocionales.
Se trata de facilitar los movimientos naturales de la respiración, sin imponer ningún ritmo externo, ni quedar restringidos por las limitaciones del patrón de tensión habitual. Al observar los movimientos respiratorios encontramos los lugares en los que quedan restringidas por la tensión. Normalmente permanecen por debajo del umbral de la conciencia. Pero cuando enfocamos nuestra atención en dar tiempo a la espiración y la inspiración, nos familiarizamos con las sensaciones y afloran entonces los contenidos emocionales y mentales inconscientes que se quedaron fijados en el cuerpo durante la infancia y la adolescencia mediante las tensiones que restringen los movimientos respiratorios habitualmente.
Descubrimos cómo abrir los espacios interiores del cuerpo desde dentro y ganamos terreno al patrón restrictivo en el plano físico, respiración a respiración. Cuando afloran los contenidos emocionales y mentales que la tensión mantenía por debajo del umbral de la conciencia y los sistemas de creencias que se derivan de ellos se hacen reconocibles, podemos evaluarlos desde una perspectiva adulta, con mayor conocimiento y, sobre todo, con el apoyo del planeta entero. Es decir que contemplamos las nociones de cómo creemos que es el mundo, cómo creemos que somos y qué creemos poder alcanzar en la vida, en la forma que tienen en el cuerpo, las revisamos y las ponemos al día. Así podemos apreciar y refinar lo que nos sirve y soltar lo que ya no toca.
Ganamos libertad, tanto en el aspecto físico del movimiento y de la respiración como en el terreno de las emociones y la forma de estar en el mundo y movernos en la vida. Cuando concedemos espacio a las emociones interrumpidas, pueden seguir su curso y en vez de dejarnos llevar por ellas, aprendemos a comprenderlas en su contexto. Descubriremos cuál será el siguiente paso a dar.




