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Sesiones individuales

En la fase final de su formación, los practicantes de DFA a certificar ofrecen sesiones supervisadas a una tarifa muy y muy reducida

Un ciclo de 7 sesiones sale a 180€, sesiones sueltas a 30€.
Puedes escoger entre los viernes, sábados, domingos y lunes a las 10,30h o a las 12h.
Para reservar tu plaza manda un mensaje al 606 67 64 36.
Las sesiones tienen lugar en la Av. Riera de Cassoles 21, local 4, 8012 Barcelona
No tardes en apuntarte, las plazas son limitadas!


4 - 26 de octubre 2026 - Honorarios muy reducidos

Las sesiones de DFA constituyen un proceso global que aborda el trabajo con la persona desde tres ángulos:

  • una intervención manual directa en el cuerpo
  • la educación del movimiento y de la conciencia corporal
  • la creación de un espacio seguro para completar procesos emocionales interrumpidos

y poder restaurar el equilibrio interior después de experiencias traumáticas

Al principio de cada sesión, vemos cómo se relacionan las diferentes partes del cuerpo entre ellas y con el eje gravitatorio. Entonces, con la persona estirada sobre una mesa acolchada y con la ropa puesta, trabajamos con estas formas mediante una suave intervención
manual que permite:

  • localizar y relajar las tensiones que causan dolor y/o mantienen fuera de la experiencia consciente ciertas partes del cuerpo y de la propia conducta
  • volver a establecer las conexiones que dan acceso a la información contenida en estas formas para procesarla e integrarla
  • explorar los significados asociados a las sensaciones que afloran y examinar hasta qué punto siguen siendo válidos
  • recuperar la movilidad perdida
  • restaurar el equilibrio interno después de experiencias traumáticas
  • completar procesos emocional interrumpidos y encontrar soporte en el propio cuerpo y en el campo gravitatorio de la Tierra.

Al final dedicamos un tiempo a integrar en el plano vertical las nuevas opciones encontradas para poder volver a reproducirlas en las diferentes situaciones de la vida diaria.

La duración de las sesiones es de 1 hora. Su ritmo es semanal. Según las necesidades de la persona se pueden realizar dos sesiones a la semana. En caso de intervenciones puntuales o por personas que vienen de lejos se pueden hacer series de hasta cinco sesiones semanales.



Cómo son las sesiones de DFA Reconocimiento de Patrones Somáticos

Muchas personas toman sesiones de DFA por tener algún problema de salud, ya sea físico o psíquico. Otros vienen porque reconocen su cuerpo como una herramienta importante para llevar a cabo su trabajo.

Pueden ser deportistas y artistas o cualquier persona que trabaja, sentada, de pie, con todo tipo de movimientos o con pocos movimientos repetitivos, comunicando y relacionándose con clientes, superiores, empleados, alumnos, estudiantes, pacientes...

Otros querrían poder disfrutar más de su cuerpo, moverse con más libertad, tener más resistencia, más flexibilidad, más capacidad para sostener una erección, más libertad para entregarse al placer y fundirse con la pareja en el éxtasis del abrazo amoroso o no correrse antes de tiempo. Algunos se dan cuenta de que repiten conductas que consideraban superadas desde hacía tiempo.



Algunos quieren aprender a hacer las cosas de su vida con plena atención, con mindfulness. La atención a los movimientos de la respiración y la forma de ocupar el espacio con el cuerpo y de moverlo que se aprende con el DFA es una especie de meditación aplicada a las actividades de la vida diaria y puede aplicarse perfectamente a los espacios de práctica formal de todas las denominaciones espirituales.

Muchos de mis clientes son personas altamente sensibles, aunque aplicaron con éxito gran parte de su energía al insensibilizarse. Reconocer su naturaleza altamente sensible y aprender a gestionar sus percepciones sensoriales supone una gran liberación.



Muchos hombres y mujeres se encuentran limitados o limitadas por una identidad y unos roles social e históricamente asociados a su género. Quieren desarrollar sus habilidades más allá de esta limitación y, por eso, en primer lugar necesitan explorar los territorios propios de su naturaleza.

Los niños y niñas, en ocasiones, pueden beneficiarse de una intervención puntual. Pero, generalmente, aconsejamos que los padres hagan el trabajo personal de reconocimiento de sus patrones somáticos, porque si los padres se ocupan de los asuntos pendientes en su interior y toman conciencia de las formas en que se relacionan con su entorno, los hijos pueden crecer y desarrollarse libremente, sin las trabas de los asuntos no resueltos de las generaciones. Aunque, quizás, tengan alguna dificultad propia, el ejemplo de sus padres les enseña formas de gestionarse para aprender y salirse de forma natural y fluida, lo que fortalece y enriquece inmensamente no sólo sus capacidades sino también la relación entre padres e hijos.

A lo largo de los años ha habido algún animal que ha acudido a buscar mi ayuda. Los que más me han conmovido fueron un par de vencejos. Sentir su confianza mientras las tenía entre manos es un mejor reconocimiento que un premio de una institución humana, ver uno de ellos irse volando una gran alegría. 



Siempre lamentaré no haber podido ayudar al otro que vino a chocar contra mi espalda mientras esperaba a un semáforo para cruzar la calle. Me dejó explorar todo su cuerpo, sin miedo, me dejó sentir cada una de sus diminutas vértebras cervicales y los huesecillos de sus alas, en el intento de encontrar lo que le estaba pasando. Como no encontraba nada que sepa reconocer, me lo llevé a casa para que pueda volar desde la azotea. Pero no podía. Se quedó a morir bajo el níspero que crece en un antiguo lavadero.

También he tenido el privilegio de acompañar a algunas personas en la transición hacia la muerte, ayudándoles a reconocer asuntos pendientes que convenía abordar antes de morir y, en la medida de lo posible, encontrar formas de resolverlos. Tal como en vida es todo una revelación descubrir lo que ocurre cuando sueltas el peso del cuerpo, lo confías en la Tierra y te das permiso para recibir su apoyo, practicar el soltar tu cuerpo para confiarlo en la Tierra, mientras tu ser se desprende de él, abre otra dimensión aún más desconocida.


Para quién son útiles las sesiones de DFA

El patrón de tensión habitual configura tu forma de ocupar el espacio en el mundo y moverte en la vida. Es típicamente tuyo, constituye tu particular forma de comportarte.

Lo creaste para adaptarte a las condiciones iniciales de tu vida. Para ganar un margen de libertad de los viejos hábitos es imprescindible conocerlo tanto en lo sensorial como en lo cognitivo. La tensión habitual tiende a limitar tu libertad de movimiento, su capacidad de respuesta a los requerimientos de la vida, tu libertad de expresión; te mantiene anclado en el pasado, continua reacción a experiencias irresueltas de la infancia: causa dolor, físico o psíquico; y se encuentra en la raíz de la depresión, la ansiedad y numerosas enfermedades crónicas y degenerativas.

El DFA Reconocimiento de Patrones Somáticos te ayuda a conocer tu patrón de tensión habitual, tanto en lo cognitivo como en lo sensorial. Así aprendes a percibir la forma en la que sueles mantenerte y mover tu cuerpo en relación a tu entorno. Las coordenadas del campo gravitatorio de la Tierra te ofrecen un marco de referencia objetivo. En el tamaño en el que vas tomando conciencia de la relación entre tu cuerpo y el entorno que mantienes mediante la tensión habitual del patrón, tus movimientos adquieren mayor libertad, la ansiedad se calma, la depresión deja paso a las ganas de vivir, los dolores disminuyen y, a veces, desaparecen por completo. Las conductas reactivas dejan paso a la capacidad de responder a lo que está sucediendo realmente en el momento presente. Recuperas salud y conservas. Dices lo que debe ser dicho y sabes callar cuando mejor no decir nada. Tu creatividad te permite encontrar soluciones que antes se escapaban.


Reconocer tu patrón de tensión habitual

Una mala relación con el campo gravitatorio de la Tierra puede ser la causa de muchos problemas de salud o puede ser una consecuencia de dolencias que se deben a una enfermedad, un accidente, una carga emocional no reconocida, una sobrecarga por movimientos repetitivos, malos hábitos posturales, traumas propios o multigeneracionales.

En todos estos casos, tomar conciencia de cómo nos movemos y cómo ocupamos el espacio con nuestro cuerpo en relación a este campo de fuerza mayor del planeta, nos permite modular nuestra forma habitual de hacerlo. La herramienta más importante en este menester es la percepción sensorial que pone luz a las áreas de la experiencia que los patrones de tensión habitual mantienen en la oscuridad del inconsciente.

El reconocimiento de patrones somáticos con el DFA crea un espacio seguro para acceder a estas áreas que logramos apartar de nuestra conciencia mediante la tensión habitual. Así, la persona encuentra vías para rescatar a las partes de su experiencia que están atrapados en el patrón inconsciente, poseídas por complejos autónomos que dirigen su comportamiento de forma automática, más allá de su voluntad. Encuentra formas de moverse en consonancia con la fuerza gravitatoria de forma que las articulaciones, los músculos y tejidos conjuntivos quedan libres del exceso de tensión que interfiere en las funciones fisiológicas del cuerpo a todos los niveles: la respiración, la digestión, la circulación, el flujo de información en el sistema nervioso, el buen estado del sistema hormonal, equilibrio ácido/alcalino, etc.
Para los seres social, profundamente relacionales, como somos los seres humanos, una parte esencial de cuidar la salud es

... gestionar las emociones
muy pronto en la vida descubrimos que podemos utilizar la tensión de nuestros músculos para interrumpir el flujo de sensaciones que no nos gustan. Entonces, éstas se acumulan por debajo del umbral de la conciencia y la propia tensión aumenta aún más su intensidad. Cuando ya no pueden contenerse, irrumpen en forma de emociones desmedidas en comparación con lo que sucedió. La percepción sensorial es un factor esencial para orientar el flujo de las emociones en lugar de ser arrastrado por su intensidad.

... comunicar de forma eficaz
Literalmente, la tensión habitual de nuestros músculos nos aparta del suelo y nos distancia de nuestro interlocutor. Esta forma de ocupar el espacio comunica miedo, manifiesto en forma de una actitud de amenaza o de sometimiento, que tuerce el deseo y las posibilidades de comunicación y relación inherentes a nuestra naturaleza. Darnos cuenta de las formas en las que ocupamos el espacio y nos movemos en relación con nuestro entorno nos permite adoptar posturas que faciliten la comunicación y un buen entendimiento.

... crear buenas relaciones de cooperación y ayuda mutua
Comunicarnos, relacionarnos y ayudarnos mutuamente es nuestra naturaleza. Para nosotros, los seres humanos es imprescindible aprender a utilizar nuestra capacidad de percepción sensorial para cultivar relaciones de comunicación y cooperación en vez de la violencia individual y colectiva que domina las vidas de tantas personas en el mundo.

.... resolver el estrés postraumático propio y transgeneracional
Los mecanismos que nos ayudan a sobrevivir una experiencia traumática pueden mantener el organismo y la psique atascados en el momento justo antes de lo peor del impacto traumático. Si no se procesan de forma adecuada, la vida se organiza en torno al esfuerzo para evitar el impacto de lo que sucedió y los patrones resultantes se transmiten de generación en generación, lo que lleva a la repetición y reiteración de las condiciones traumatizantes.

... orientarnos cuando queremos cambiar el rumbo de nuestra vida
El punto de partida para el cambio debe ser el lugar en el que uno se encuentra. Sólo desde ahí podemos explorar las posibles perspectivas a nuestro alcance.


Soluciones por dolores, traumas, estrés, ansiedad, depresión y otras afeccionesSoluciones por dolores, traumas, estrés, ansiedad, depresión y otras afeccionesSoluciones por dolores, traumas, estrés, ansiedad, depresión y otras afecciones

La intervención manual del DFA acompaña y guía los movimientos de la respiración para ayudar a la persona a desarrollar la sensibilidad necesaria para aprender a sentir su cuerpo.

Practicante y cliente trabajan en su conjunto. El/la cliente descubre cómo puede abrir los espacios interiores de su cuerpo desde dentro, mientras su practicante va esponjando los tejidos desde fuera mediante la intervención física que afloja la tensión que mantiene los movimientos respiratorios tomados en un patrón de tensión habitual.

Se trata de facilitar los movimientos naturales de la respiración, sin imponer ningún ritmo externo, ni quedar restringidos por las limitaciones del patrón de tensión habitual. Mientras se gana terreno al patrón restrictivo en el plano físico, respiración a respiración, pueden aflorar contenidos emocionales y mentales que la tensión mantenía por debajo del umbral de la conciencia y los sistemas de creencias que se derivan de ellos se hacen reconocibles. Si concedes espacio a las emociones interrumpidas, pueden seguir su curso y puedes llegar a comprenderlas en su contexto, en lugar de dejarte llevar por ellas. Descubrirás cuál será el siguiente paso a dar. Podrás contemplar tus nociones de cómo crees que es el mundo, cómo crees que eres tú y qué crees poder alcanzar en la vida, en la forma que tienen en tu cuerpo, revisarlas y ponerlas al día. Así ganas libertad tanto en lo físico del movimiento y la respiración como en el terreno de las emociones y tu forma de estar en el mundo y moverte a la vida.


Sesiones de DFA para respirar mejor

En los períodos de transición es necesario adaptarse a una nueva situación. Los patrones habituales a menudo dificultan el proceso de adaptación.

Es evidente que la forma habitual de funcionar ya no sirve en las nuevas circunstancias pero, por ser inconsciente, interfiere con las mejores intenciones de responder de forma adecuada a los requerimientos de la nueva situación. Un cambio de lugar de residencia, de estado civil, en el lugar de trabajo o situación laboral, un accidente, una enfermedad, una pérdida, por ejemplo, puede hacernos perder el norte.

Exploramos el equilibrio habitual, que suele ser a base de tensión y tiende a mantenerte en conflicto con el entorno. La percepción sensorial de la relación entre el cuerpo y el entorno físico te permite desarrollar un equilibrio basado en soporte y libertad de movimiento. Aprendes a orientar el cuerpo, momento a momento, con la ayuda de las coordenadas de la fuerza gravitatoria, vertical y horizontal, para que puedas beneficiarte del apoyo que el entorno te ofrece en todo momento. Descubrirás que el nuevo equilibrio en el entorno físico se manifiesta igualmente en el entorno psicosocial.


Sesiones de DFA para encontrar un nuevo equilibrio

Nos estresamos cuando no somos capaces de adaptarnos y responder a las demandas de la situación en la que nos encontramos, por ejemplo, ante las exigencias del trabajo, o en caso de cambios en la situación de vida, previstos o imprevistos, pérdidas, etc.

Al descubrir los mecanismos físicos y psíquicos mediante los cuales el estrés nos desequilibra y al explorar cómo funcionan en el cuerpo, podemos aprender a remediarlo. En lugar de sólo sufrirlo, aprendemos a utilizar el estrés como estímulo y vehículo para desarrollar formas nuevas y creativas de relacionarnos con el mundo y con nosotros mismos y, así, encontrar un nuevo equilibrio.

El movimiento del cuerpo en la respiración y en relación al campo gravitatorio de la Tierra nos da un referente muy concreto que facilita la toma de conciencia y señala un camino hacia un equilibrio funcional y una buena capacidad de respuesta. La intervención manual del DFA permite tomar conciencia del movimiento en toda su profundidad.


Las emociones encontradas nos dejan atascados sin poder avanzar.

Conceder un espacio y un tiempo a cada una de las partes permite despejar las posiciones y restablecer el flujo de las sensaciones para que cada parte pueda abrirse a recibir también la información que importa a las otras partes y así llegar a un acuerdo concertado entre todas. Las sesiones de DFA ayudan a descubrir de forma muy específica todas las partes del cuerpo que participan en la toma de decisiones para que el jefe pueda aprender a cumplir con su función de responder a la información que le llega del cuerpo en lugar de esforzarse en vano a imponer sus criterios en el cuerpo.

Las sesiones de DFA ofrecen un espacio seguro e íntimo para restaurar el equilibrio interno después de vivir experiencias traumáticas. Si no se restaura, el organismo retiene la carga energética y química con gran esfuerzo por no perder "el control"

Este esfuerzo aumenta el grado de tensión involuntaria de los músculos y tejidos conjuntivos de forma progresiva. Dolores crónicos y comportamientos (auto-) destructivos, entre otros muchos síntomas, son algunas de las formas en que los rastros del trauma se manifiestan en nuestra vida. El esfuerzo por olvidar lo que pasó y seguir adelante ancla aún más en el cuerpo la experiencia y lo que hicimos para protegernos contra el impacto traumático, en el caso de traumas puntuales. Los traumas de desarrollo interponen un filtro en nuestra percepción sensorial que determinan la forma del cuerpo y de los movimientos y los sistemas de creencias referentes a cómo vemos el mundo, a nosotros mismos y nuestras capacidades de avanzar en la vida. A menudo los traumas de desarrollo radican en traumas ancestrales, experiencias traumáticas de nuestros antepasados ​​que, en el tiempo no pudieron integrarse y que se transmiten a las generaciones posteriores como contenido inconsciente, junto con los mecanismos de defensa que habían permitido a los antepasados ​​salir adelante.

- la experiencia de soporte en tierra,
- la intervención manual del DFA,
- la liberación de los movimientos de la respiración y la comprensión resultante de la conciencia dual (la conciencia del momento presente en la consulta y la conciencia de la información retenida en el cuerpo),
- el tiempo dedicado a atender, en su contexto, a los detalles de lo que sucedió y que en el momento pasaron desapercibidos por la rapidez y el abrumador del impacto, en el caso de los traumas puntuales, y las condiciones iniciales de la vida en el caso de traumas de desarrollo,
- en la medida de lo posible, la atención a las condiciones de vida de los antepasados ​​que necesitan ser reconocidas para poder recibir su apoyo incluso desde más allá de la muerte, todo ello contribuye a permitir los movimientos necesarios para restablecer el equilibrio interno perdido durante la experiencia traumática.


Restaurar el equilibrio interno después de experiencias traumáticas puntuales, de desarrollo y ancestrales

Las sesiones de DFA ofrecen un espacio seguro para acceder en intimidad a los rastros que los traumas colectivos dejaron en cuerpo y psique, incluso en la segunda y tercera generación.

Al descubrir en la forma del cuerpo y los movimientos los antecedentes colectivos podemos aprender de éstos y desarrollar alternativas a la repetición de las mismas dinámicas generación tras generación.

Si el equilibrio interno no se restaura después de una experiencia traumática, el organismo retiene la carga energética y química, con un gran esfuerzo por no perder "el control". Este esfuerzo aumenta el grado de tensión involuntaria de los músculos y tejidos conjuntivos de forma progresiva. Dolores crónicos y conductas (auto-) destructivas, entre otros muchos síntomas, son algunas de las formas en que los rastros del trauma se manifiestan en nuestra vida. El esfuerzo por olvidar lo que pasó y seguir adelante ancla aún más en el cuerpo la experiencia y lo que hicimos para protegernos contra el impacto traumático. Los hijos lo sienten y responden, aunque no sepan ni puedan nombrar qué es lo que responden. Lo mismo sucede con los hijos de los hijos...

La intervención manual del DFA, la experiencia de apoyo sobre el suelo, la liberación de los movimientos de la respiración y la educación de la percepción sensorial restablecen el flujo de sensaciones haciendo posible describir las sensaciones conforme aparecen en el cuerpo en el momento presente. Al verlas en el contexto de la historia de la propia familia y del propio país, se descubre que determinados rasgos o eventos que se habían vivido como algo personal e íntimo, de hecho, pertenecen a la experiencia colectiva. Poder dejar la carga emocional a la que pertenece, nos deja libres para actuar allí donde es posible.

Entender y atender los rastros de traumas transgeneracionales en el propio cuerpo

No es posible soltar la tensión involuntaria a voluntad. Una parte de esa tensión es necesaria e importante para vivir y movernos.

Abriendo nuestra atención hacia el interior del cuerpo exploramos la relación con el entorno, tanto en el mundo material como social. Al percibir esta relación podemos encontrar la forma de estar y movernos que permite soltar el exceso de tensión.

Una inmensa parte de nuestra conducta, nuestros movimientos, nuestra experiencia sensorial está organizada en patrones de tensión habitual, que son inconscientes. Reconocer a estos patrones permite introducir pequeños cambios asumibles.

En primer lugar, esto es bueno para la salud. El exceso de tensión habitual interfiere con las funciones fisiológicas: la circulación, la respiración, la digestión, la eliminación de toxinas y células dañadas, la reparación de tejidos dañados, las defensas... El exceso de tensión habitual somete a las articulaciones a cargas excesivas de forma continuada. Crea un ambiente ácido en el cuerpo que propicia las inflamaciones que, por su parte, pueden ser precursoras de patologías más graves como el cáncer, si no se tratan a tiempo y de forma eficaz.

En las relaciones humanas la utilidad es evidente porque, si nos damos cuenta de las formas en las que abordamos al otro, podemos hacerlo de forma que facilite la relación, ya sea con un familiar, un cliente, un colega, un superior o un subordinado.

Además, es muy liberador descubrir que lo que nos mantiene en conflicto con el mundo o con nosotros mismos son tensiones que podemos aprender a soltar.

Según cómo ocupas el espacio con tu cuerpo y en qué relación te mantienes con las coordenadas del campo gravitatorio de la Tierra, te abastece de una energía que te confiere una sensación de elevación y facilidad en el movimiento, una sensación de vivir y moverte al unísono con mayor fuerza. Un mal alineamiento produce malestar y, a la larga, disfunción y enfermedad.

La tensión que se genera cuánto vives en conflicto con la gravedad atrapa el flujo de sensaciones en patrones repetitivos que impiden percibir con claridad lo que está sucediendo en serio. Entonces, los tejidos que componen el cuerpo quedan embebidos de contenidos emocionales irresueltos del pasado que permanecen guardados justo por debajo del umbral de la conciencia desde donde informan la visión de uno mismo, de la vida y del mundo.

La psique parece guardarlos hasta que tengamos suficiente madurez, o la distancia suficiente, para poder atenderlos en vez de repetirlos. Incluso les transmite de generación en generación de modo que hijos y nietos pueden atender en su cuerpo y su psique, las huellas de los traumas de sus padres y abuelos, que no disponían de las oportunidades de hacerlo que hoy tenemos. Al tener en cuenta el origen del trauma, empieza a ser factible dejarlo donde pertenece y reorientar la propia conducta y actitud hacia la vida y el colectivo de forma más coherente con los requisitos del momento presente. Abordando los traumas colectivos de guerras, regímenes totalitarios, terrorismo, explotación y abusos a través de sus manifestaciones en la vida individual de cada persona contribuimos a un cambio sostenible no sólo en la propia vida sino también en el colectivo y fomentamos una convivencia en paz. Cada persona cuenta.

Cómo soltar el exceso de tensión involuntaria en el cuerpo

Encontrar una nueva orientación para estar en el mundo cuando la forma actual nos cuesta la salud o el sentido de coherencia interna… cuando las circunstancias nos impiden continuar como antes… o cuando todavía no hemos encontrado el sentido que queremos dar a nuestra vida.

El ritmo frenético de la vida moderna, la interacción continuada con máquinas y/o sustancias nocivas por la salud en la vida laboral o la simple idea de emplear la fuerza de trabajo en proyectos que refuerzan un modelo económico injusto e insostenible impulsan a cada vez más personas a plantearse un cambio en su forma de ganarse la vida. Otros se ven obligados por despidos, quiebras o porque su propio cuerpo se niega a continuar como antes y enferma.

El punto de partida para el cambio debe ser el lugar en el que uno se encuentra. O sea, es importante tomar conciencia de la forma del cuerpo en relación con su entorno. Según cómo ocupas el espacio con tu cuerpo y en qué relación te mantienes con las coordenadas del campo gravitatorio de la Tierra, te abastece de una energía que te confiere una sensación de elevación y facilidad en el movimiento, una sensación de vivir y moverte al unísono con mayor fuerza. De esta forma puedes descubrir facultades que no sabías que tenías y desarrollarlos. Literalmente estás arraigado en la Tierra y puedes sentir que formas parte del engranaje del conjunto de la vida. En tu interior descubres la brújula que te enseña el camino a seguir. Un mal alineamiento comporta la sensación de chocar continuamente con obstáculos insuperables y tener que enfrentarte todo el tiempo a adversarios más fuertes que tú. Produce malestar y, a la larga, disfunción y enfermedad.

Las sesiones de DFA te ayudan a encontrar la brújula interna que te permite orientar tus pasos en la vida, ya sea para mantener el rumbo o para encontrar uno nuevo. Muchas personas viven sólo en la cabeza, desconectadas de su presencia viva en el cuerpo. Éste, sometido a exigencias insostenibles a lo largo del tiempo y contaminado con alimentos cargados de toxinas resultantes de la actividad humana, aguanta como buenamente puede. Por mucho que entiendas que un cambio es imprescindible, llevarlo a cabo a menudo resulta muy difícil debido a comportamientos profundamente arraigados en el cuerpo desde hace generaciones o incluso de la antigüedad.

En las sesiones de DFA aprendes a desarrollar tu percepción sensorial para reconocer las sensaciones mediante las cuales tu cuerpo te guía hacia una vida satisfactoria y sostenible y distinguirlas de las sensaciones que surgen de emociones retenidas en el pasado, cuando no sabíamos cómo manejarnos con ellas y que nos mantienen ancladas en sus dinámicas. Aprendes a gestionar el flujo de sensaciones para encauzarlo y así poder utilizar su energía de forma beneficiosa y seguir el rumbo señalado por la sabiduría que se despierta dentro de ti.
Encontrar la brújula internaEncontrar la brújula interna

Solo la verdad sirve. En cuanto se dice la verdad, el cuerpo se relaja. No es cuestión de poseer la verdad, sino de saber cómo buscarla y encontrarla, momento a momento.

Las cosas caen por su propio peso. Conecta tu cuerpo a la Tierra y permite que el suelo sostenga su peso. Debido a la fuerza gravitatoria, el peso del cuerpo cae de forma inevitable; aún así, el exceso de tensión involuntaria de tus músculos impide que puedas descansar realmente en el mundo natural del que tú eres una parte.

Si aprendes a percibir la relación entre tu cuerpo y el suelo, podrás encontrar momento a momento la mejor forma de estar y moverte con apoyo y libertad. Podrás sentir la relación entre los espacios abiertos en el interior de tu cuerpo y el espacio abierto a tu alrededor. Podrás descansar en lo más hondo de lo que eres como estar vivo y expandirlo hasta abarcar envergaduras insospechadas.

De esta forma eres, literalmente, un conector entre el cielo y la tierra y, por así decirlo, llevas el cielo a la tierra. Aportas lo que sólo tú sabes hacer, a tu modo, y beneficias al mundo en su totalidad. Devienes agente del cambio hacia una sociedad sostenible.

Así aprendes a cuidar tu salud. A la vez, sin proponértelo, cuida la naturaleza y la sociedad.

Ser agente de un cambio sostenible

La intervención manual del DFA te ayuda a encontrar, en todo momento, la forma de situarte respecto a la silla, la mesa, el ordenador, los compañeros, los superiores, los clientes, y todo lo que haya en tu puesto de trabajo, sin perder nunca tu espacio.

Trabajarás más a gusto, con menor tensión y dolor. Tu creatividad fluirá más libremente y tendrás mayor capacidad de respuesta ante las demandas de cada momento. Cuando todas las partes del cuerpo sepan funcionar en equipo con el campo gravitatorio de la Tierra, mejorará también su colaboración en el equipo de trabajo. Se obtienen mejores resultados y disminuyen los riesgos de accidentes o enfermos.

Las tensiones habituales que se generaron mientras nos estábamos desarrollando y aprendiendo a estar en el mundo y movernos en la vida, no suelen ser accesibles con el ejercicio físico sin más.

Al entrenarte, desarrollas la fortaleza suficiente para sobreponerte pero, en el fondo, una parte de lo que eres permanece retenida, sin poder participar en la consecución de tu meta y, a menudo, menoscabando tus esfuerzos. De esta forma, fácilmente se producen lesiones.

La intervención manual del DFA ayuda de forma muy específica a tomar conciencia de la forma del cuerpo en relación con el campo gravitatorio de la Tierra, a descubrir las tensiones mediante las cuales te mantienes en un equilibrio forzado ya soltarlas para encontrar un equilibrio a base de soporte. En todo momento va a favor de lo que está sucediendo en el cuerpo, hidratando los tejidos resecos de músculos y fascias y nutriendo el sistema nervioso con la información sensorial que permite acceder a los centros que mantienen la tensión habitual e incitarles a soltar la tensión innecesaria. Entonces, el espacio alrededor del eje gravitatorio queda libre, te sientes "libre de estrecheces" y todos tus músculos pueden colaborar para llegar a una misma meta.

En el trabajo telemático seguimos los mismos principios que en las sesiones presenciales. Aunque debemos prescindir de la intervención manual, abordamos el cuerpo siguiendo la secuencia probada de pasos que facilita el acceso a los contenidos inconscientes y el desarrollo de nuevas opciones de mayor apoyo, libertad de movimiento y capacidad de respuesta.

Exploramos los patrones que determinan nuestra forma de ocupar el espacio en el mundo y de movernos a la vida con atención al contexto en el que tienen sus raíces. Observamos cómo se manifiestan en el momento presente en la relación entre el cuerpo y el entorno inmediato y en los movimientos de la respiración.

Durante el confinamiento de la pandemia de Covid-19 descubrimos que vía teleconferencia era posible realizar gran parte del trabajo de DFA. Aunque no es posible realizar la intervención manual, se produce una proximidad vinculada que permite percibir y guiar la experiencia sensorial a distancia. A falta de una posibilidad de contacto directo, ha mostrado ser un recurso válido que también permite reconocer a los propios patrones somáticos y desarrollar alternativas.

Evidentemente, el trabajo con sesiones presenciales que ofrecen la posibilidad de aplicar la intervención manual son más potentes. La proximidad física a las sesiones presenciales facilita a la persona que viene con un campo sensorial agitado, estresado o deprimido acompasarse con el campo sensorial más equilibrado del o de la practicante de DFA, más que a distancia. Pero se ve que también en las sesiones telemáticas las personas se compasan y su campo sensorial se calma y equilibra.

Seguimos los mismos principios que en las sesiones presenciales. Abordamos el cuerpo siguiendo la secuencia probada de pasos que facilita el acceso a los contenidos inconscientes y el desarrollo de nuevas opciones de mayor apoyo, libertad de movimiento y capacidad de respuesta. La duración de las sesiones es de 1 hora.

La plataforma favorita es zoom. Existe la posibilidad de utilizar otras.

Honorarios (enlace)

Exploramos los contenidos emocionales y mentales que la tensión fija en el cuerpo para que los tengas a tu alcance cuando los necesites en el escenario, frente a la cámara o en la propia vida, sin quedarte atrapado.

Mediante la intervención manual especial del DFA tomas conciencia de la forma del cuerpo en relación al campo gravitatorio de la Tierra. Descubres las tensiones que utilizas para mantener tu forma personal de estar en el mundo, generalmente en un equilibrio forzado, y aprendes a soltarlas para encontrar un equilibrio a base de soporte. Entonces, el espacio alrededor del eje queda libre, te sientes "libre de estrecheces" y la creatividad puede fluir sin trabas. Tu voz se sostiene en una caja sonora que vibra sin impedimentos. Te mueves con más libertad. Puedes encontrar la forma del cuerpo de tu personaje desde dentro. Descubres cómo abrir tu cuerpo para que vibre y se mueva con la música de tu danza, tu canto o tu personaje.

Exploramos los contenidos emocionales y mentales que la tensión fija en el cuerpo para que los tengas a tu alcance cuando los necesites en el escenario, frente a la cámara o en la propia vida, sin quedarte atrapado. Al reconocer las sensaciones y el espacio que ocupan en el cuerpo, puedes ir más allá de los significados personales que aprendiste a atribuirlos cuando crecías y así ensanchas el registro disponible para tu arte.

El número de sesiones depende de dónde estés ahora y hasta dónde quieras llegar en tu proceso o, dicho de otro modo, en función de la problemática que lleves y los objetivos que quieras alcanzar.

Al empezar el trabajo, durante las primeras siete sesiones, seguimos un determinado esquema para abordar los diferentes aspectos del cuerpo desde varios ángulos que son comunes a todo el mundo, como la respiración (tórax), el apoyo (pies y piernas), las formas en las que las funciones cognitivas y sensoriales, como el pensamiento y la percepción, etc., se manifiestan en el cuerpo. Dos sesiones se centran en la pelvis, una en los hombros y los brazos y otra en la cabeza.

Después el trabajo se organiza en función de las necesidades individuales de cada uno para integrar de forma óptima todos los aspectos del cuerpo en la relación con el campo gravitatorio de la Tierra. Está claro que las primeras sesiones también se adaptan a las necesidades individuales de cada persona, pero dentro de su temática particular.

Dado que el DFA aúna el trabajo corporal con temas como los sistemas de creencias que se reflejan en las formas del cuerpo, los aspectos emocionales que sujetan los patrones de tensión, la distinción entre la propia experiencia y la que ha sido absorbida de generaciones anteriores..., resulta imposible establecer un número fijo de sesiones. Cada sesión se completa en sí misma e integra todos los aspectos del cuerpo en la relación con la gravedad para obtener un apoyo y una libertad de movimiento óptimos según las posibilidades del momento de cada uno.

El reconocimiento de patrones somáticos con el DFA es un proceso de aprendizaje y acumulativo. Al igual que en cualquier otro proceso de aprendizaje, es la práctica la que realiza el maestro. Es como aprender una nueva lengua, la del cuerpo. Para muchas personas es imprescindible poder contar con el apoyo continuado de una guía competente a la hora de explorar el territorio que engloba el cuerpo y la mente.
Por tanto, con muchas personas establecemos un acuerdo de un proceso de sesiones semanales que concluirá cuando una de las dos partes, o ambas, consideramos que los objetivos se han alcanzado o se plantea la conclusión del proceso por otras razones. A partir de ese momento dedicaremos un mínimo de dos sesiones más para confirmar la conveniencia de concluirlo y atar posibles cabezas sueltas para que la persona se vaya con el máximo apoyo posible y una óptima comprensión de sus herramientas en el camino de su vida.

Algunas personas piden un ritmo quincenal, pero la relación inversión-resultados no tiene punto de comparación con el ritmo semanal. Al cabo de una semana tanto el cuerpo como la psique están preparados para el próximo paso. Un mayor precio de las sesiones a ritmo quincenal ayuda a optar por el ritmo más orgánico de sesiones semanales.

Dado que es difícil imaginarse el alcance de este trabajo sin haberlo experimentado, con frecuencia hacemos unas sesiones antes de establecer un compromiso de continuidad. En cualquier caso, la posibilidad de un trabajo continuado durante un tiempo determinado y el procedimiento para concluirlo se plantea desde el principio.

Hay personas con las que trabajamos durante años, otras vienen por una intervención puntual. A veces, una sola sesión puede dar el toque necesario para ver claro una cuestión y encontrar la orientación adecuada para seguir el camino.

En el trabajo online seguimos los mismos principios de trabajo. Aunque debemos prescindir de la intervención manual, abordamos el cuerpo siguiendo la secuencia probada de pasos que facilita el acceso a los contenidos inconscientes y el desarrollo de nuevas opciones de mayor apoyo, libertad de movimiento y capacidad de respuesta.

Desde hace unos años proliferan los métodos que abordan el trabajo con la persona prestando atención al cuerpo y la mente. Las palabras que utilizan unos y otros para describir su trabajo son muy parecidas, por diferentes que puedan ser las formas de llevarlo a cabo.

Además de los métodos, también son diferentes las personas que los aplican, en cuanto a personalidad, recorrido vital, antecedentes profesionales o preferencias personales... También los diferentes practicantes de DFA Reconocimiento de Patrones Somáticos aplican de formas diferentes los métodos que aprendieron a su formación profesional.

Sin embargo, creo que todos los que aplicamos el DFA en el trabajo con nuestros clientes, alumnos y pacientes, estamos de acuerdo en considerarlo único. Por un lado, la intervención física manual que Annie B. Duggan y Janie French desarrollaron es altamente específico y permite ajustarla a las necesidades de cada persona y de cada momento. Puede abarcar el cuerpo entero, todo a su vez o enfocarse en un punto muy concreto, incluso en los espacios más profundos del cuerpo. Por otra parte, lo que hace que el DFA sea único es la forma que tiene de combinar la intervención física directa en el cuerpo con la educación de la percepción sensorial. Esta combinación permite reconocer los significados que la persona asoció a las sensaciones que transcurren en un flujo constante por dentro del cuerpo en respuesta a nuestra relación con el entorno. De este modo, la persona puede reconocer a partir de la propia experiencia sentida lo que pide atención para que pueda sentirse bien en la vida. Las estructuras del sistema nervioso encargadas de la percepción sensorial son las primeras de todas en desarrollarse y son de naturaleza receptiva. Reciben información sensorial de forma global, sin categorizarla.

El desarrollo de las estructuras que generan la conciencia del yo se basa en una clasificación primitiva de esta información entre agradable y desagradable. Esta clasificación es de naturaleza incisiva. Incide en la fluctuación continua de las sensaciones y lleva a la creación de estrategias para obtener sensaciones agradables y evitar las desagradables.

¿Cómo lo hace?

  • La contracción y relajación de los músculos para ejecutar desde los movimientos más básicos de la vida hasta los movimientos refinadísimos de la más sublime expresión artística,
  • y la contracción de la musculatura para detener el flujo de las sensaciones indeseables que se convierte en tensión habitual que ya no puede relajarse voluntariamente.

El resultado:

  • en el mejor de los casos, una persona consciente de sí misma, de sus talentos y habilidades y de sus puntos débiles,
    • capaz de canalizar
      • el flujo de sus sensaciones
      • la valoración emocional y racional de los significados asociados a estas sensaciones
      • y las decisiones que deriva
    • y, sobre todo, capaz de
      • cuestionar los conceptos desarrollados bajo las condiciones iniciales de su vida,
      • soltarlos si queda claro que eran erróneos
      • y continuar el desarrollo de sus habilidades hasta la muerte.
  • Lo normal es que las personas se queden atrapadas dentro de su patrón de tensión habitual, identificadas con los conceptos de su “yo” que desarrollaron bajo las condiciones en que transcurrieron los primeros meses y años de vida, con una conciencia limitada de sus capacidades de generar el propio bienestar y una vida satisfactoria más allá de los límites del patrón. Perdieron el contacto con la fuente de información más importante para poder desarrollar sus propias capacidades, por lo que con el tiempo se van deteriorando y perdiendo con la vejez.

El DFA fomenta la colaboración entre ambos aspectos por lo que

  • En vez de incidir para intentar deshacerse de las sensaciones que se consideran indeseables, la persona aprende a acogerlas para poder entender la información que llevan y actuar de forma consecuente para obtener un resultado eficaz que lleva a la satisfacción y da lugar a la posibilidad de avanzar hacia el próximo paso
  • En vez de incidir para intentar aferrarse al bienestar de un momento dado y perderlo precisamente por eso, la persona aprende a acogerlo para disfrutarlo a fondo y “besarle mientras pasa al vuelo” como dice el poeta William Blake.
Más allá del referente de las coordenadas objetivas del campo gravitatorio de la Tierra – la vertical y la horizontal, el DFA no aplica ninguna tipología ni sistema de decodificación ni establece diagnósticos, sino que entrena las facultades receptivas e incisivas de la persona para que pueda descubrir desde dentro lo que necesita sin tener que someterse a un sistema externo, por más probado.

Aunque el trabajo del reconocimiento de patrones somáticos con el DFA pueda llevarse a cabo en un contexto cognitivo-conductual, sus creadoras Annie B. Duggan y Janie French, junto con muchos de los practicantes de DFA, nos sentimos afines al proceso de individuación de la psicología junguiana. Elarquetipos son comparables a un campo de fuerza, como el del campo gravitatorio de la Tierra, con sus polos. Las fases de desarrollo en las que nos encontramos en un momento dado de la vida y las funciones que cumplimos en la familia, en el trabajo y la vida social vienen marcadas por unas cualidades universales inherentes a cada fase, a cada función. Vivimos bajo su mandato arquetípico, normalmente sin darnos cuenta. Pero es posible desarrollar la sensibilidad que nos permite percibir las demandas arquetípicas de cada momento vital por su efecto sobre nuestras vidas y así poder encontrar, momento a momento, la forma de relacionarnos con ellas que mejor nos sirva para llevar una vida plena.

El DFA (r) establece conexiones en el sistema nervioso y mejora la hidratación de los tejidos, facilitando la organización cristalina líquida del agua de hidratación, desde las estructuras superficiales del cuerpo hasta el interior del núcleo de las células más recónditas del organismo, la cual vehicula una transmisión ultrarrápida de información.

Así pues, con su singular intervención manual combinada con la educación de la percepción sensorial, el DFA facilita un flujo óptimo de información a través de todo el organismo y capacita a la persona para acoger y procesar esta información para construir una vida sana y realizada.

Aquí constan los honorarios de Brigitte Hansmann. Para conocer las tarifas de los demás practicantes es necesario contactar directamente con ellos o ellas.

Sesiones presenciales:

90€ en caso de sesiones semanales consecutivas, a pagar mensualmente al principio del mes, o de paquetes de sesiones de 2, 3, 4 o 5 agrupadas por semana, a pagar al reservar las horas
100€ en caso de sesiones quincenales o esporádicas


Sesiones telemáticas:

70€ en caso de sesiones semanales consecutivas, a pagar mensualmente al comienzo del mes o al reservar las horas
80€ en caso de sesiones quincenales o esporádicas
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Reconocimiento de patrones somáticos
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