El instrumento como extensión del cuerpo
Con ejercicios de respiración, movimiento y contacto tomamos conciencia de la forma del cuerpo en relación al campo gravitatorio de la Tierra. Descubrimos las tensiones que nos mantienen en un equilibrio forzado y aprendemos a aflojarlas para encontrar un equilibrio a base de soporte. Entonces el espacio en torno al eje gravitatorio del cuerpo queda libre y la creatividad puede fluir sin trabas. Por el momento encontramos la mejor forma de relacionarnos con el suelo para confiarle el peso del cuerpo y del instrumento que llevamos, a la vez que dejamos el espacio alrededor del eje central del cuerpo libre.
Entonces, la gravedad literalmente nos ayuda a llevar el peso de la cámara y sostener nuestro instrumento. Y todos los tejidos del cuerpo participan en la tarea, sin que unos deban llevar todo el peso, mientras otros no tienen espacio para cumplir con su función. Todos ocupan su espacio, alineados con la gravedad y la labor a cumplir. Así, todas las partes del ser vivo que somos quedan libres para participar en nuestro arte. El cuerpo puede vibrar con la música y el material sensible en la cámara oscura frente a la columna ser expuesto a la luz de la conciencia.




